“Nunca es tarde para aprender”
Este es el título del artículo publicado por el periódico EL PAIS el 20 de Noviembre de 2006, donde se toman casos de referencia del centro de adultos de Vicálvaro (Madrid). En la mayoría casos, los alumnos compaginan sus clase de por las tardes con sus trabajos matinales. Se presentan estadísticas que muestran que cada vez son más las personas jóvenes que llegan a estos centros (el 35% de los alumnos según el artículo). La mayoría de estos jóvenes, vuelven a estos centros pocos años después de haber abandonado los estudios, con el objetivo de conseguir el titulo de educación obligatoria, tras haber fracasado en el mundo laboral o alternando ambas cosas, con la diferencia de que ahora lo hacen voluntariamente y con el propósito de seguir adelante con sus estudios. Al tema del fracaso escolar, hay que sumarle el porcentaje de jóvenes que vuelven a retomar la enseñanza pasado unos años de su abandono (uno de cada tres jóvenes)
Este artículo termina con la idea de una gran mayoría de la población que piensa que estos centros están dedicados exclusivamente a clases de alfabetización a personas que ronden los 40 años de edad. También termina con la idea de que en estos centros de adultos se imparta exclusivamente programas que conducen a un título, ya que también se imparte clases de educación no formal que pretenden lograr en los alumnos una satisfacción personal, un lugar para pasar el tiempo o las herramientas necesarias para acceder a un trabajo mejor que quieren mejorar su situación laboral.
A estos centros, se añaden también universidades populares o centros cívicos de ayuntamientos.