En este tema que nos ocupa se van a tratar principalmente dos rasgos que van a marcar la especificidad del aprendizaje de
Es difícil definir el concepto de persona adulta, pues no existe una única definición sobre este concepto, ya que dependiendo de la cultura o el ámbito (pedagógico, antropológico, jurídico, etc) en el que se enfoque la definición, toma connotaciones distintas. Lo que si podemos decir son los rasgos principales que más caracterizan a las personas adultas:
-Extensión del sentido de sí mismo.
-Capacidad de establecer relaciones con otras personas.
-Estabilidad emocional y aceptación de sí mismo.
-Realismo en la percepción y actuación.
-Objetividad en el propio conocimiento.
-Posesión de un proyecto de vida.
Es importante destacar también que en la adultez, dado que es un periodo de cambio, se dan tres etapas bien diferenciadas, con distintas características:
Adultez temprana: Suele estar comprendido entre los 18 y los 35 años. Supone un primer contacto con el mundo laboral, por lo que la intervención educativa debe ir orientada hacia la motivación por el mercado laboral, ofreciéndole características reales y guiándolos de la mejor manera. Se puede enseñar a elaborar curriculums, preparar entrevistas de trabajo, proporcionarles información sobre los trabajos que más les guste, etc. En definitiva, buscar una formación adecuada para la primera entrada laboral que proporcione satisfacción con la labor desempeñada.
Otra fase característica de esta etapa de adultez temprana es la formación de una familia, así pues, se precisa un aprendizaje que abarque los diferentes interrogantes que este nuevo acontecimiento lleva consigo, para afrontar correctamente este nuevo reto.
En la adultez media: Comienza alrededor de los 40 hasta los 65. En esta etapa se produce una mayor productividad, pues la posición laboral ya se encuentra afianzada. Pueden surgir los deseos de renovarse en el territorio laboral, así como adquirir nuevos conocimientos que no fueron asentados anteriormente, serían unas medidas educativas, relacionadas estrechamente con la producción y la continua formación de la persona.
En la adultez tardía: Comienza a partir de los 65 años, constituyendo la última etapa en la que se divide la etapa de adultez. Las principales características de esta etapa es la salida del mercado laboral, comenzando así la “jubilación” (ampliado actualmente hasta los 67 años). En esta etapa se debe fomentar especialmente las actividades sociales, otorgando mayor tiempo para sí mismo y para las actividades que en un tiempo atrás no pudo realizar (volver a los estudios, realizar excursiones culturales, viajes, etc) Otra característica principal es el empeoramiento, por lo que también se debe mejorar su calidad de vida y facilitar mejoras en su vida cotidiana.
Importante es mencionar también, los distintos modelos que existen y tratan de proporcionar una explicación de los diferentes procesos que tienen lugar en el periodo de adultez. Los más representativos son:
Modelo motivacional: El punto de partida lo constituyen las diversas necesidades, intereses y motivaciones manifestadas en la elección que hacen los adultos entre los diversos programas que se les ofrecen.
Modelo empírico: Viene determinado por los resultados de diversos estudios empíricos, pues los propios adultos suministran datos a través de varios instrumentos sobre aspectos biológicos.
Modelo clínico: Se ha elaborado a través de la observación detallada de diversos sujetos.
Posteriormente, nos centraremos en algunos de los aspectos psicopedagógicos del aprendizaje adulto:
1. La inteligencia: Cattel realiza una diferencia entre la inteligencia fluida y la cristalizada. La primera está relacionada con estructuras del sistema nervioso, con el desarrollo fisiológico, por lo que disminuye con la edad. Mientras, la inteligencia cristalizada aumenta con la edad, ya que se asocia con las habilidades de la propia cultura y experiencias adquiridas.
2. Memoria: Se puede definir como la capacidad para evocar información o procesos previamente aprendidos. Trata de la capacidad para asimilar y almacenar información que posteriormente podrá ser utilizada, por lo que si no se ejercita, va disminuyendo con la edad.
3. Motivación: Se encuentra interrelacionada con la satisfacción de sus necesidades, pues se hace patente cuando existe una necesidad insatisfecha. Es una condición bajo la cual la enseñanza que reciben los adultos aumenta sus posibilidades afectivas. Podemos clasificar las motivaciones como intrínsecas o extrínsecas, las motivaciones extrínsecas, son aquellas que vienen desde el exterior, mientras que las motivaciones intrínsecas, son aquellas que vienen y promueven desde el interés y la motivación propia.
4. La experiencia: Conocimientos, aptitudes, habilidades y actitudes adquiridos a lo largo de la vida a través de contextos de educación formal, no formal e informal.
Para finalizar con el resumen de dicho tema, destaco los principios fundamentales que pueden ayudar al mejor desarrollo de la práctica educativa en las personas adultas que viene en el último apartado del tema.
- Partir de los intereses y motivaciones de los participantes.
- Realizar un aprendizaje basado en la participación activa y democrática.
- Seleccionar metodologías y estrategias de aprendizajes acordes al proceso de evolución psicobiológica y social en el que se encuentra el sujeto.
- Aprovechar las experiencias que poseen las personas adultas.
- Destacar la proyección hacia la práctica.
- Potenciar las funciones de orientador, facilitador y animador del educativo.
En definitiva, para poder realizar un buen proceso educativo a personas de esta etapa, se le ha de otorgar el mayor protagonismo, fomentando la autonomía del sujeto.

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